6: Descriptores geotécnicos: características químicas
6.1. Introducción
Como ya ha sido comentado en capítulos anteriores, un suelo es un agregado de partículas procedentes de la alteración de las rocas que conforman la zona externa de la corteza terrestre, y en su caso, de su transporte y sedimentación más allá de la zona en la que dichas rocas se haya degradado.
A la escala temporal que concierne a las obras de ingeniería y arquitectura, las rocas presentan en términos generales una estabilidad química notable, y salvo algunas excepciones, puede afirmarse que sus compuestos minerales difícilmente interaccionan con los materiales que forman dichas obras, por lo que es adecuado estimar de igual forma que se trata de un elemento inerte.
En el caso de los suelos puede no ocurrir otro tanto. Algunas de las fases minerales que forman parte de los suelos no manifiestan reactividad química (el silicio, el carbonato cálcico o magnésico, las trazas de elementos metálicos), sin embargo otras son susceptibles de reaccionar tanto con los agentes externos (agua, aire) como con los materiales que forman parte de la construcción en contacto con el terreno (cemento, polímeros o materiales cerámicos por ejemplo.) Sigue leyendo