14.4. Sondeos geotécnicos: comentarios sobre la (buena) praxis
La ejecución de un sondeo geotécnico trasciende la entidad de un ensayo ejecutado de forma normalizada por un analista, y requiere de un grado de especialización profesional muy importante por parte del operario encargado de realizar la perforación, que incluye un adecuado conocimiento mecánico de la maquinaria, de los tipos básicos de terreno, de las contingencias que pueden darse durante la perforación (presencia de agua en el subsuelo, desprendimientos, sifonamientos, diferencias de competencia entre niveles de poco espesor…) así como de las técnicas más adecuadas para la prospección en cada uno de ellos.
No debe olvidarse que el fin primordial de la ejecución de un sondeo geotécnico no es la realización de un agujero, sino la obtención de toda la información cualitativa y cuantitativa del subsuelo necesaria para el proyecto geotécnico, así como la toma de muestras específicas a profundidades no accesibles a la maquinaria convencional. Por todo ello, es más que conveniente que las labores de prospección sean planificadas, dirigidas y supervisadas por un técnico cualificado, quien determina el punto adecuado de prospección, la adecuación del método de perforación utilizado respecto al terreno (con el fin de evitar pérdidas durante el muestreo, que redundan en deficiencias de la información geotécnica), así como las profundidades a las que es necesaria la toma de muestras especiales (inalteradas, por ejemplo) o la realización de ensayos «in situ». Sigue leyendo